28.7.12

Ceremonia inaugural



Mientras pasaba los tuits que fui soltando anoche durante la ceremonia inaugural de los Juegos, he sentido a ratos el malestar del juerguista que ve por la mañana las fotos que se sacó la noche anterior. Quizá más adelante borre esta entrada; pero por ahora la dejo, para que mis fans que no estuvieron se sumen (aunque a destiempo y sobrios) a la juerga. Lo pasamos bien.

* * *
Menudo coñazo de ceremonia, por God!

Ocas, chimeneas, sindicalistas... esto es un descenso al Maelstrom.

¡Ni los chinos se atrevieron a ser tan comunistas!

Consolémonos pensando que podría haber sido peor: podría haberse ocupado Ken Loach.

Deberían hacer una gran síntesis ahora: sacar a Sid Vicious sodomizando a Mrs. Minniver.

Qué gustazo ese plano del palco y que entre las *autoridades* no haya ninguna jeta hispánica.

Oh, no! El momento de los niños! Temámonos lo peorrrrr!

Observen que el look general de todo esto es un plagio descaradísimo de Lars von Trier.

Camitas de hospitales, niños, etc. Bien, Dany Boyle: ya sabemos que eres un tío cojonudo, majísimo y tal. Ahora: ¡diviértenos, por tu madre!

¡Setenta Mary Poppins! ¡Me muero!

Me da la impresión que el bueno de Boyle se ha *saltado* la brutal explotación colonial del Imperio Británico, ¿no?

¿En qué momento Mike Oldfield se convirtió en Pepe Domingo Castaño?

Coño, Wiggins! Esto está mucho mejor que Mary Poppins!

¿Amy Winehouse? ¿Así quieren luchar contra el dopping?

He encontrado el audio perfecto, que no es Escario ni Ponseti: RNE.

Tampoco se ha hecho alusión alguna al sustento del país: la disciplina inglesa.

Beckham es lo más parecido que han encontrado en Inglaterra al paralímpico Rebollo.

Me apuesto un cojón a que Boyle no va a ahorrarnos la monserga que faltaba: la del calentamiento global.

Esta ceremonia es el epitafio de la cultura inglesa. La cultura que dio a Shakespeare y hoy se desvanece en una baba de buenos sentimientos.

Tal como va la cosa, lo más divertido de la gala va a ser el uniforme de los atletas españoles.

Grecia, Afganistan, Albania... Los últimos serán los primeros.

Coño, a los atletas griegos los han vestido directamente de enterradores.

Los argentinos han *incorporado* a su uniforme nacional unos barrilitos de petróleo.

Eso de los atletas con la camarita es patético: es como cuando en una película se ve por encima la jirafa.

Esa sonrisilla de los negros: saben que, aunque no consigan medallas, van a conseguir chochitos.

Las de Bután parecen fumanchunas.

¡Brasil!

Esos trajes regionales del Tercer Mundo: cepos del oscurantismo y la represión.

La abanderada de Burundi me la ha puesto morcillona.

¿Con Tailandia desfilarán los ladyboys?

¡Las Islas Caimán! Menos mal que en el palco no está Urdangarin: se hubiera levantado a saludar!

Los chinos llevan cámaras como si fueran japoneses.

¡Colombia! ¡El único país que da mujeres capaces de *competir* con las brasileñas!

La delegación croata! Poca cosa, sin Vlasic!

En Australia también faltaba mi Jenneke.

¿Se han fijado en la delegación cubana? Van todos disfrazados del último Fidel Castro.

El gran ausente de esta ceremonia ha sido el smog. El smog debería haber *descendido* sobre la ceremonia para echarle una mano a Danny Boyle

Ver a Estonia desfilando bajo los *sones* de los Bee Gees roza lo...

A la delegación finlandesa solo le falta ir desfilando al paso de la oca.

Oh, la abanderada de Hong-Kong! Me reafirma en mi reciente pasión por las chinitas!

Los de la delegación india llevan tocados a lo Carmen Miranda.

Usain Bolt! Nunca lo había visto marchar tan lento!

Qué gustazo ver a los atletas de Jamaica rapados: libres de las estólidas rastas oscurantistas de Marley.

Pobres japoneses. Con el *despegue* de China, se han convertido en los extremeños de Oriente.

Corea! Esos son los únicos que tienen derecho a decir que comen perritos calientes!

Todos esos planos de capitostes de los *distintos países* me hace pensar que esta noche no se encuentra una puta cara en Londres ni a tiros.

¿Habéis visto a la abanderada luxembuguesa? ¡Me acabo de enamorar!

Uno de Malí creo que iba con el Corán y todo bajo el brazo. ¿Para qué cortarse?

Del desfile olímpico se deduce una sórdida ley: cuanto más colorido en el vestir, más tendencia a la lapidación.

Por no ser, España ni siquiera va a ser la más hortera en el desfile.

El abanderado de Mongolia es Juan Palomo: él se lo guisa y él se lo come.

Los de Montenegro van disfrazados de la Sildavia de Tintín.

Lo estoy siguiendo por la web y llevo un decalage de 1 minuto o así. Veo ahora a las marroquíes: ¡inesperadamente guapas!

Ha salido una abanderada Milf, ¿la han visto? No he logrado ver el país. Una rubia de beige, y Milf que te cagas.


Las holandesas: qué pereza! El tedio de la satisfacción sexual!

La delegación de Nicaragua! ¿Cuántos serán hijos bastardos de Ortega?

Por ahí he visto a unos cuantos tonton macoutes!

En realidad esto del desfile olímpico es una superparodia antinacionalista: todos esos pringaos con sus banderitas...

Hay tres cosas que, bajo el rollete Walt Disney, se percibe claramente de entre los *desfilantes*: el hambre, el oscurantismo y la opresión.

Las portuguesas, se habrán fijado, son muy guapas. El mito del bigote se desvaneció hace tiempo.

¡La delegación rusa! Detrás deberían pasar los del curling limpiando el polonio de la pista!

¡Hay más países que botellines!

A mí las que me gustan son esas negritas que, en vez de colorines, van con corbatita y chaquetita: esa sobriedad melancólica e ilustrada.

¡Senegal! Observen que, entre las distintas filas, hay una distancia mínima de 30 centímetros.

Senegal sería una potencia olímpica si se permitiera el salto con pértiga no artificial.

España! Creo que no se veía a un catalán agitando con tanta alegría la bandera española desde que Franco entró en Barcelona.

¡Oh, la de Surinam! ¡Qué guapísima!

Coño, el abanderado sueco parece un torturado personaje de Bergman. ¡Vigilen que no se suicide en la Villa Olímpica!

El desfine sirio: cuánta tristeza! Nunca había visto tanta melancolía al desfilar!

Nunca entendí por qué Tanzania se llama Tanzania y no Tarzania.

Hay una gordita de Trinidad y Tobago a la que voy a buscar con frenesí en el lanzamiento de martillo.

Ley férrea: no es que los países pequeños lleven tontos trajes regionales; es que, por llevar tontos trajes regionales, son países pequeños.

Guau! La delegación estadounidense apesta a sexo! Llegó el Primer Mundo, amigos!

A estas alturas, si Londres quiere ser recordada solo le queda una oportunidad: la de que no prenda el pebetero, o se queme alguien, o así.

Esto de los siete mil millones de papelitos es más sórdido que lo de las setenta Mary Poppings.

Esta ceremonia ha sido tan aburrida porque, en vez de la reina, tendría que haber estado Reina.

Si Paul McCartney fuera grande, saldría acompañado de Los Manolos.

Artic Monkeys! Los vampiros deberían sacarles un poco de sangre: se iban a llevar un patatús!

Eso de que salga ahora Paul McCartney es como si en España hubiera salido Pedro Osinaga.

Palomas: ratas con alas.

Las únicas palomas *simpáticas* fueron las que se achicharraron en el pebetero de Seúl.

Para Beckham encender el pebetero va a estar chupao: es un hombre acostumbrado a encender a la fría Victoria, muchísimo más difícil.

España debería haber aprovechado esta noche para tomar Gibraltar. Hoy, hubiera sido más fácil que Peregil.

Coe se siente esta noche "orgulloso de ser británico". Que se pase un viernes noche por Torremolinos y que lo repita si se atreve...

Si yo fuera un atleta olímpico, en estos momentos me estaría rozando la cebolleta (subrepticiamente) con Leryn Franco.

Estólido Boyle! He echado en falta a Falstaff, Sherlock Holmes y Guillermo Brown!

El pebetero debería ser el Big Ben, mismamente.

Mi única ilusión ya es que en el pebetero ardan las setenta Mary Poppins.

Deberían proyectar a Lady Di en holograma.

Bah, la ceremonia tendrían que habérsela dejado a Malcolm McLaren.

A lo mejor Boyle ha reclutado a un bonzo de la Commonwealth para que prenda el pebetero.

El pebetero sí ha estado bonito... pero me sabe a poco que no echen ahí a las setenta Mary Poppins.

¿En qué momento Paul McCartney se convirtió en Camilo Sesto?

Este es el certificado de muerte de Inglaterra. Todo redundante, blando y caduco ya. ¡Lo único *nuevo* son los Artic Monkeys, esos tunos!

Yo creo que los terroristas islámicos, si no *actuaron* con las Mary Poppins, ya no *deberían* actuar.

Esta noche Elton John ha pagado su *posicionamiento* con Lady Di.

Me apuesto un cojón a que esta noche Ringo ha aprovechado para tirarse a la mujer de McCartney, controlando el directo televisivo.

El puto Boyle es un machista que te cagas: ha *equiparado* a las sufragistas con las ocas y las chimeneas.

¿Se han fijado en el paso de la antorcha olímpica bajo el túnel? ¡Ahí han colado un homenaje solapado a Lady Di!

McCartney tiene mucho también de Ramón de la Calva. Yo creo que si un día sale en el Dúo Dinámico junto a Arcusa, ni lo notan

Eso de que haya aparecido la Sanidad Pública *al nivel* de Mary Poppins no sé si era el homenaje *adecuado* a la Sanidad Pública...

Al final este Boyle ha sido más cruel que Loach: no lloviendo piedras, sino lloviendo Mary Poppins.

23.7.12

Maestros del rococó

Menos mal que ayer no desayuné huevos revueltos: de lo contrario, se me hubieran revuelto aún más en el estómago. Fue ver en El País las fotos de “Un grito #porlacultura” para que me invadiera un estrepitoso malestar. Yo siento una repulsión creciente por Rajoy. En este señor, todo lo que no sea reconocer que no sirve y largarse, me parece ya una irresponsabilidad. Abomino de los tajos que, en efecto, ha dado “en la cultura”. ¿Por qué entonces mi repugnancia a esa “treintena de creadores”? A explicarlo (¡a explicármelo!) voy a dedicar el resto de esta columna.

Para empezar, no me los creo. No me creo su indignación obediente: esa indignación que parece visceral pero está fríamente regida por el semáforo ideológico (si está en rojo, ¡stop!; si está en azul, ¡adelante!). Se arrogan una credibilidad que no tienen, y una autoridad moral de la que carecen. No porque se las haya quitado nadie: sino porque ellos mismos las han perdido, si es que en algún momento las llegaron a tener. ¿Cuándo han sido críticos de verdad? ¿Cuándo se han mojado? ¿Cuándo se la han jugado? Me refiero, obviamente, a ser críticos, mojarse y jugársela de verdad: no a los alineamientos partidistas (¡tan calentitos!) ni a las generalidades “contra el sistema” (¡tan baratas!).

Luego está la jerarquía del daño. Las subidas del PP son gravísimas, y ciertamente parecen una manifestación de la cerrilidad tradicional de nuestra derecha. Esta nueva fase de lo de siempre la inauguró Rodrigo Rato, cuando, como bien señaló Muñoz Molina, lo primero que hizo al llegar a Bankia fue cerrar Revista de Libros. Visto lo visto, es un gesto de una miserabilidad que solo merece desprecio. El ivazo a los productos culturales van en la misma línea. Ahora bien: esta no es la principal tragedia que le ha ocurrido a la cultura española en los últimos treinta años. La principal tragedia ha sido la aniquilación del bachillerato: mérito que le corresponde al PSOE. ¿Y alguna vez nuestros “creadores” han alzado la voz contra ello? Lo sangrante es que, de entre los cartelitos que aparecen en la fotogalería, los que se ponen más dignos (es decir, los que van más allá de la alusión económica) quedan un poco exagerados como protesta contra el ivazo; en cambio, si nos imaginamos que van contra la Logse, sí que encajarían a la perfección.

Por lo tanto, se trata de una queja más bien cortesana, como todas a las que nos tienen acostumbrados. Una queja que tiene menos que ver con el desgarramiento que con el adorno, es decir, con la composición de la propia imagen (esas poses revolucionarias según el método Stalisnavski); y también con el ventajismo (esa impunidad con que algunos apoyaron a ZP y ahora se lamentan, sin autocrítica, de la ruina a la que con tal apoyo contribuyeron: como la banca de los casinos, siempre ganan). Me sorprende el autoblindaje moral de individuos que, en tanto artistas, deberían estar dándose de cuchilladas contra todo, comenzando por sí mismos, y en cambio habitan en un algodonal. No se preguntan cómo hemos llegado a esto, ni qué culpa pueden haber tenido, ni qué complejo es todo y qué rabiosamente difícil y complicado: para ellos la cultura es un espacio de merengue, que no tiene por qué sufrir los descalabros de la Historia. Han trazado una división entre buenos y malos, y ellos están entre los buenos, y por eso se les debe todo.

Pero el tributo lo pagan con sus obras: la falta de radicalidad verdadera, la falta de agonía y de autocuestionamiento, es la que les da ese irresistible toque de mediocridad y blandura a (casi) todo lo que hacen. Entre ellos no todos son malos: los hay buenos, e incluso los hay que me gustan. Pero podrían ser mejores; porque se quedan, en última instancia, en maestros del rococó. Buena parte de lo que podrían ser se pierde en el rococó.

[Publicado en Jot Down]